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20 abril, 2010

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14 de Abril de 2010

20 abril, 2010

“Hasta luego, padre”

Esas fueron las palabras de un represor que escuchó el detenido Alberto Bozza minutos antes de ser torturado. Lo afirmó en la segunda audiencia del año en la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.

Secretaria de Prensa APDH

(14ABRIL2010) Cuatro nuevos testimonios se sumaron hoy en el marco del Juicio Por la Verdad. El centro clandestino de detención La Cacha se destaca por los valiosos datos aportados en la investigación de esta causa.

En primer lugar hizo uso de la palabra Juan Alberto Domingo Bozza, en referencia a la causa “Bozza Juan Alberto S/Habeas Corpus”.

El testigo tenía 22 años y era militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en la Facultad de Humanidades de la UNLP. Es de destacar que al momento de ser secuestrado hacía tiempo que había abandonado su oficio de militante ya que había sido convocado para el Servicio militar.

El 19 de abril de 1977, Bozza se encontraba el  Batallón 601 del Ejército cuando el guardia Santiago Silvestre Bodia decide que los soldados salgan de franco.

Al salir del establecimiento es interceptado por un “chevy azul platinado” con personas  adentro quienes lo invitan a acercarlo al centro por lo que Bozza accede a subirse. Los secuestradores, a quiénes el testigo definió como una “patota”, comenzaron a hacer burlas e ironías acerca de la agrupación Montoneros e inmediatamente lo encapucharon y le propiciaron una golpiza.

El testigo reconoció haber estado detenido-desparecido en el centro clandestino “La Cacha”. Pudo aportar  una gran cantidad de datos a la causa, sobre todo en lo que respecta a los apodos de los guardia cárceles, como también los nombres de compañeros que pasaron por ese centro.

Definió al “oso”, “el amarillo” y “el francés” como miembros de la inteligencia y los responsables de los interrogatorios más violentos. Durante los mismos, la víctima era interrogada sobre las actividades de su agrupación, cosa que desconocía debido a que hacía más de un año que no tenia contacto con el PST.

A pesar de estar encapuchado y con las manos atadas durante el tiempo que permaneció detenido, la victima realizó un análisis minucioso y exhaustivo acerca de los personajes responsables y de las actividades  que se producían dentro del centro.

Pudo reconocer una jerarquización de rangos, de los horarios en los que se movían y hasta identifar por el léxico utilizado, los guardia cárceles y torturadores más instruidos o que colaboraban como “informantes” de las actividades dentro de la Universidad de La Plata.

Al pasar tres meses de su detención, el testigo fue liberado el 28 de Junio del mismo año en un descampado cercano al mercado de frutas de La Plata. También  agregó que una vez allí vió  el fósforo de YPF y se pudo orientar para retornar a su casa.

Cabe resaltar que una vez liberado, Bozza retornó al Servicio Militar para completarlo, por lo que tuvo que seguir soportando un clima de tensión y tener contacto con las personas que habían participado de su secuestro.

El caso de Bozza desnuda como tantos otros, la mezquindad y el cinismo con el actuaban las fuerzas represivas para poner en acción el plan sistemático.

SOBRE EL CASO GALINDEZ

Daniel Guillermo Cecchini y Carmen Bragado fueron los dos testigos que prestaron declaración por la causa “Galíndez, Gabriel Diego S/Presentación- averiguación”.

Bragado, declaró en carácter de viuda de Pedro Galíndez, hermano de Gabriel, desaparecido el 19 de mayo de 1977 y asesinado el 18 de octubre de ese mismo año de un balazo en medio de la frente en circunstancias poco aclaradas.

La testigo declaró que fue llamada por la morgue de la Policía Federal a los fines de reconocer el cadáver de su cuñado.”Estuve custodiada permanentemente y recuerdo que hubo un fotógrafo destinado a captar la expresión cuando viera el cuerpo de Gabriel”, confesó.

Otro de los recuerdos que manifestó Bragado fue la inexistencia de personal médico en la morgue y que sobre la muerte de Galíndez “nadie les explicó nada”.

En otro sentido, Guillermo Cecchini relató el momento del secuestro de Galíndez gracias al testimonio de Cecilia, una simpatizante de la organización en que militaban, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

La semana anterior al 25 de mayo de 1977, Galíndez fue secuestrado de un departamento de la calle 16, entre 66 y 67 por personal vestido de color verde oliva, lo que hace pensar que se trató del Ejército.

Si bien aquel departamento había funcionado como lugar de encuentro de militantes, el inminente terrorismo de estado hizo que se tornara peligroso e inseguro seguir reuniéndose allí. No obstante Gabriel Galíndez siguió frecuentando el domicilio hasta ser secuestrado ahí mismo.

Según relato Cecchini, los días siguientes consistieron en el intento de localización de Galíndez y de Alberto Farias, otro compañero que fue secuestrado de la casa de sus padres. Se desprende, entonces, que ambos secuestros estuvieron encadenados.

POR PRIMERA VEZ

Julio Horacio Prageau fue el testigo que declaró por la causa” Rodríguez, Juan Edelmiro”, su compañero de trabajo de la fábrica de aluminio Kayes. Ambos despedidos por la Ley antisubversiva.

Piageau relató que el 2 de Marzo de 1977 un grupo armado vestido de civil entró a su casa e irrumpió a su habitación y lo despertaron a punto de fusil.

Luego de encapucharlo y subirlo a la parte trasera de un auto, el testigo declaró que “pasaron por otro domicilio donde tirotearon y mataron a un hombre e, incluso, se llevaron secuestrada a su esposa”.

Entre las tortura que sufrió en el ex centro clandestino de detención conocido como La Cacha se encuentran la picana y el submarino.

Respecto a Juan Edelmiro Rodríguez, el testigo relató que compartió el cautiverio con su compañero de trabajo y con dos mujeres embarazadas hasta fines de Marzo de 1977.

“Me liberaron junto a Alberto Cabrera a quien jamás volví a ver”, confesó Piageau durante el primer testimonio que brindó para compartir su historia.


Juicio Por la Verdad 6 abril 2010

20 abril, 2010

EN LOS TRIBUNALES DE LA PLATA

Luego de cuatro meses retorna mañana el Juicio por la Verdad

Rina Martinuzzi será la primera en declarar por la carátula “Valdéz, Osvaldo Juan s/habeas corpus”. Se destaca además la palabra de dos liberados y el caso de una pareja desaparecida con hijos apropiados y restituidos.

Por Santiago Giorello

Secretaría de Prensa – APDH La Plata

(06ABR10) LA PLATA-Comienza otro año del Juicio por la Verdad que se desarrolla desde 1998. En los Tribunales de La Plata de calle 8 habrá cuatro testimonios que comenzarán alrededor de las 9.30 de la mañana, con el destacado de dos ex detenidos y una pareja desaparecida con hijos mellizos nacidos en cautiverio.

El primer caso se refiere al de Osvaldo Valdéz, quien fue sacado de su domicilio (16 Nº 672) el día 10 de septiembre de 1976 a las 2 a .m. por personas encapuchadas y armadas. La víctima era militante de Fuerzas Armadas Peronistas y trabajaba en el Astillero de Río Santiago.

Su esposa, María Cristina Diez, interpuso el recurso de Habeas Corpus el 13 de diciembre de 1976 y la denuncia se efectuó en la comisaría 1º de La Plata.

Durante los primeros meses de búsqueda se entrevistó con el Comisario Inspector de la Policía Federal y le aseguró que su esposo estaba detenido en Banfield, aunque nunca se confirmó esa versión. Otras versiones dan cuenta de la detención ilegal en el Batallón de Marina Nº 3 en Ensenada.

En 1980 le llegó un telegrama del lugar de trabajo en la que Valdéz había sido despedido por “subversivo”.

La declarante en el Juicio por la Verdad será Rina Martinuzzi, una vecina dueña de una perrera que observó el momento de la detención de Valdéz.

La detención de seis personas

Sergio Hernán Cabello Catalán presentó el recurso de Habeas Corpus a favor de su hijo Nelson Cabello, de nacionalidad chilena y 24 años de edad; de su cónyuge Nora Mardikian de Cabello Pérez y del hermano de esta última Juan Carlos Mardikian. Además, se presentó a favor de otros tres operarios de la firma textil Edenz S.A. en Valentín Alsina.

Los tres desaparecidos nombrados en primer término fueron sacados de forma violenta de su vivienda el 9 de abril  de 1976 a la 1 a .M. por un grupo armado.

Gustavo Cabello será quien prestará declaración en segundo término por el caso de Nelson Cabello.

La causa de Reggiardo

El caso de María Rosa Ana Tolosa de Reggiardo s/ averiguación quien en ese entonces era joven madre de un hijo varón de dos años y medio hay que relatarlo junto con el de su esposo y su suegra.

En la tarde del 8 de febrero de 1977 en Monteagudo Nº 199 de Florencio Varela irrumpió una nutrida partida de las fuerzas represivas conjuntas allanando la casa, secuestrando sin orden legítima a la señora Antonia Oldani de Reggiardo de 57 años a la que introdujeron en un vehículo oficial.

A principios de marzo de 1977 en la casa paterna de María Rosa se recibió un aviso telefónico indicando que la joven embarazada junto con su marido Juan Enrique se encontraban cautivos en un campo de detención secreto que el Ejército Argentino mantenía en la localidad de Arana, cerca de La Plata.  Lo cierto es que la pareja permaneció detenida en el centro clandestino de detención “ La Cacha ”.

María Rosa se encontraba en el sexto mes de embarazo cuando fue secuestrada. En mayo nacieron mellizos que luego fueron apropiados por el Subcomisario  Samuel Miara, huyendo a Paraguay.

Cuando se consiguió la extradición y los apropiadores volvieron con los niños, el Banco Nacional de Datos Genéricos determinó que eran los hijos de la pareja. Los mellizos fueron identificados en 1989 y   la Justicia les devolvió la identidad en 1993 restituidos a su familia biológica.

María Rosa y Juan Enrique permanecen desaparecidos, por lo que Carlos Adalberto Mazas declarará al respecto debido a que es un liberado y puede aportar datos a la causa.

Detención y liberación

Gladis Rosa Baccili será la última en declarar sobre su detención en el Pozo de Banfield entre el 23 de mayo de 1976 y el 10 de julio del mismo año, sin conocer referencias de sus compañeros de cautiverio.

Baccili fue violentamente sacada de su departamento el 21 de mayo de 1976 en Capital Federal. De 1972 a 1976 era telefonista de la empresa Molinos S.A. y no tenía participación política ni sindical. Fue torturada y violada durante su detención, que por lo que pudo deducir era en la Regional Banfield.


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